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3 dic. 2015

La importancia de elaborar un plan de parto.

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Muchas embarazadas todavía desconocen la existencia de un plan de parto e incluso hay muchas personas que consideran que eso es propio de radicales de la crianza, de embarazadas que se creen que saben más que los médicos o "hippies" que quieren un parto natural... hay mucho desconocimiento del tema (cada vez menos, por suerte) y muchas veces se habla sin saber.
Por eso me gustaría compartir cual es mi opinión sobre el tema, por qué es importante redactarlo, para qué se redacta y cual ha sido mi experiencia.

El plan de parto es un documento en el que la mujer puede expresar sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas sobre el proceso de parto y el nacimiento.

Ante este tercer parto tenía muy claro que quería que fuera ante todo un parto respetado. Para ello necesitaba por un lado estar lo más informada posible y por otro dejar por escrito mis preferencias.
Busqué muchísima información por internet, hablé con otras madres para conocer su opinión y su experiencia y contraté un par de sesiones de preparación al parto con una matrona.

El plan de parto es muy importante porque deja claro lo que quieres y lo que no en tu parto pero además dejas claro que está informada. Y este punto me parece esencial porque a día de hoy todavía se siguen haciendo muchísimas prácticas sin informar y sin consentimiento.

Yo utilicé el modelo oficial del ministerio. Lo presenté por registro para quedarme con una copia sellada, además el día del parto llevé conmigo varias copias por si acaso no lo habían incluido en mi historia. Y resultó que no, no lo tenían en mi historia pese a que yo lo había presentado por registro y tenía mi copia sellada.

En el plan de parto expresas tus preferencias en todos los momentos del parto e incluso una vez que te encuentras en la habitación con tu bebé. Puede haber puntos que llegado el momento y por algún tipo de urgencia médica no se puedan respetar pero lo que siempre se debe respetar es que nos informen de todo.

Para mi los puntos más importantes fueron los siguientes:

No autorizo a realizar ningún tipo de maniobra sin mi consentimiento. En el caso de la maniobra de Kristeller (cuando hacen presión sobre el abdomen de la madre para "facilitar" la salida del bebé) deje claro que no se me realizara bajo ningún concepto. Este tipo de maniobra prohibida en algún país ya, esta desaconsejada por la SEGO y por la OMS. Se trata de una maniobra muy peligrosa.
En el caso de la maniobra de Hamilton también deje por escrito mi negativa a que la utilizarán, sobre todo sin mi consentimiento ya que no quería que me intentarán provocar el parto. Y por experiencia se que no te avisan ni te informan, te das cuenta porque te hacen un tacto que te duele más de lo normal y esta maniobra tiene sus desventajas que por supuesto no suelen comunicar.

Libertad de movimientos: no quería pasarme todo el parto tumbada sin moverme en una cama, quería utilizar mi pelota de pilates, sentarme, caminar, realizar todos aquellos movimientos que me pidiera el cuerpo para sobrellevar el dolor y facilitar todo el proceso.

No quería ser atendida por ginecólogos salvo que la situación así lo requiriera. Un parto normal debe ser atendido por matronas. Normalmente cuando un ginecólogo entra en escena el parto se instrumentaliza.

No episotomía rutinaria. Este punto va ligado al anterior, normalmente cuando interviene un ginecólogo suele acabar en una episotomía.

No quería epidural: no se suele informar de los riesgos y efectos negativos que tiene para el bebé y la madre, y es que la epidural el único beneficio es el de quitar el dolor. Puede alargar todo el proceso, provoca que el bebé no apoye la barbilla en el esternón con lo cual dificulta más el expulsivo favoreciendo el uso de ventosa, etc. En los partos anteriores no sentí ni la necesidad de pujar, me lo decían los médicos, sin embargo en este parto quien marcó el momento del expulsivo fue mi hija y mi cuerpo cuando sentí las ganas de pujar. Y puedo decir que la experiencia es brutal en todos los sentidos. (y no lo digo en sentido negativo aunque el dolor fuera impresionante). El postparto también fue muchísimo mejor que los anteriores, al no haber tenido anestesia en cuanto te mandan levantarte me encontraba perfectamente como si no hubiera parido.

No quería que me rompieran la bolsa ni que se me administrase oxitocina ni ningún tipo de medicación sin informarme previamente y sin mi consentimiento, salvo que fuera por algún tipo de riesgo para mi o para mi hija, .

Otros aspectos muy importante para mi era que nada más nacer se me colocara encima a mi niña (de hecho pude cogerla yo y colocarla encima), realizar piel con piel el máximo tiempo posible, que el cordón no se cortara hasta que dejara de latir y que lo cortara su padre. Una vez que estuviéramos en planta las labores de aseo serían realizadas por mi o por su padre y no lavarla ya que la capa de vérnix resulta beneficiosa para ella.

También recoje mis preferencias en cuanto a la alimentación. En mi caso lactancia materna exclusiva favoreciendo su inicio en la primera hora de vida (uno de los motivos de la importancia de realizar piel con piel nada más nacer) y que bajo ningún concepto se administrara un biberón sin mi consentimiento (o el del padre en caso de que no se me pudiera pedir a mi).

El plan de parto es más extenso pero estos son los aspectos en lo que más me preocupaba dejar por escrito mis preferencias. Sobra decir que en caso de riesgo para la madre o el bebé son los médicos los que tienen la última palabra pero en el caso de un parto que evolucione de manera normal es la madre la que debe decidir lo que quiere y lo que no.

En mi caso yo quería un parto lo más natural posible, con el menor numero de personal posible, sin intervenciones innecesarias... y he de decir que así fue. Es cierto que la matrona, la residente de matrona y en general todo el personal tuvieron un trato y una profesionalidad de 10. Respetaron mis decisiones y me ayudaron a que todo fuera mucho más fácil y conseguir el parto que quería.

Poco a poco parece que se va creando conciencia de la importancia de una atención al parto menos interevencionista, menos instrumentalizada, más respetada. Escuchar a la madre y dejar de lado procedimientos obsoletos e incluso peligrosos, pero para ello es muy importante que utilizando los mecanismos legales que tenemos a nuestro alcance, nos hagamos oir, dejemos claro que estamos informadas.

Si necesitas información sobre este tema te aconsejo que visites la web de El parto es nuestro donde hay un montón de información valiosa y si tienes alguna duda te la resuelven fenomenal.



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